Viajar a golpe de pedal, la libertad del cicloturismo

Suni Belliure, viajar en bicicleta, cicloturismo
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Sobre la autora de este artículo

Suni Belliure es cicloviajera empedernida y amante del senderismo. Ha recorrido a lomos de su bicicleta rutas en Noruega, Italia, Austria, Alemania, Inglaterra, Francia, República Checa, Eslovaquia, Dinamarca, Irlanda, Finlandia, Hungría, Holanda, Marruecos, la Península Ibérica y las Islas Baleares. Suele viajar en solitario.

En el artículo de hoy, Suni nos habla sobre una forma diferente de recorrer el mundo: a golpe de pedal. El cicloturismo, los viajes en bicicleta, nos permiten disfrutar una gran libertad de movimientos, capacidad de improvisación y, quizá lo más importante, saborear cada instante del recorrido. ¿Te animas a saber más? Coge tu bici, ¡empieza la aventura!

Foto de portada: Suni en la Carretera Atlántica, Noruega.

Índice de contenidos
Suni Belliure, viajar en bicicleta, cicloturismo
Curon Venosta, pueblo sumergido en el lago di Resia, Italia.

Introducción al Cicloturismo

Si has llegado a esta web probablemente sea porque disfrutas de la naturaleza de una manera activa. Si además también te gusta viajar saboreando todos los ingredientes del itinerario, no sólo el destino; desplazarte por tracción humana, sin depender de horarios de transportes ni precio de carburantes; avanzar a un ritmo que te permita sentir la inmersión en el entorno y cubrir mayores distancias diarias que a pie… tienes todos los números para que lo tuyo sean los viajes en bicicleta.

¿Recuerdas las primeras sensaciones cuando aprendiste a montar en bici? La autonomía de llegar más lejos por tus propios medios, el asombro y la emoción al explorar caminos desconocidos y, sobre todo, la enorme sensación de libertad que proporcionaba desplazarse en este humilde vehículo. Pues bien, viajando en bicicleta revives todo aquello otra vez, día tras día, como si fuera el primero.

¿Cómo es esto posible? Muy sencillo. Todos tus sentidos están alerta, aquí y ahora: en lo que ves y oyes, en los olores, en el viento, el sol o la lluvia, en tu cuerpo… Tus recuerdos, tus proyectos de futuro, todo se diluye porque lo único que importa es lo que te rodea y ver qué habrá detrás de la siguiente curva. 

Parece una droga, ¿verdad? Pues es simplemente la bicicleta como medio de transporte, más allá de su uso deportivo. Pero ten cuidado… ¡crea adicción!

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Llegando a Imst, Alpes Austríacos.

Te ha entrado el gusanillo y quieres pedalear hasta el pueblo de al lado. Quizás hasta otros más allá. ¿Qué necesitas?

Lo básico: una bicicleta en condiciones

¿Qué bicicleta es la adecuada? Para empezar, la que tengas en casa. Hazle una pequeña revisión y compra unas cámaras de repuesto y un hinchador. Es interesante que cuente con un portabultos o transportín para llevar el equipaje, pero si no es así, puedes adquirir e instalar uno fácilmente. La alternativa es llevar una mochila a la espalda cargada con todo, pero eso te va a restar comodidad y libertad de movimientos. Por último, el tipo de neumáticos que tenga va a condicionar por qué vías podrás circular. Las bicicletas de carretera están diseñadas para el asfalto y sufrirán por otros firmes (y tú también). Las de ciudad o paseo y las de montaña son más polivalentes.

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Paso elevado en la vía verde de la Subbética, Córdoba.

La ruta: el camino más corto no siempre es el mejor

A no ser que no haya más remedio, intento siempre evitar las carreteras generales y las que sé que son muy transitadas. De hecho, me lo tomo como un reto: llegar de A a B sin tocar la carretera principal. Gracias a esta condición, he descubierto un sinfín de caminos (asfaltados o no) secundarios que son una delicia para circular a golpe de pedal: discurren por entornos rurales poco explotados, apenas tienen tráfico y suelen ser antiguas vías de comunicación entre poblaciones, lo que aporta un ingrediente histórico extra para saborear.

¿Cómo conocer la red de caminos existente? Fácil con un GPS o con las innumerables aplicaciones que convierten el móvil en uno, tipo Wikiloc, Strava, RidewithGPS… y tantas otras. Yo uso Bikemap desde hace años y muy contenta. Mi modus operandi es simple: desde el ordenador de casa diseño la ruta enlazando caminos y carreteras secundarias (confieso, esta fase me encanta), después la guardo en el móvil para ser usada offline y… ¡A explorar!

La logística: ¿vuelvo en bici o…?

Si la ruta es circular, no hay más complicación. Pero si no lo es, hay que pensar en cómo volver a casa o al punto de inicio. ¿Volvemos pedaleando? ¿Hay trenes o autobuses? ¿Permiten llevar la bici? ¿Nos puede recoger alguien? En fin, cada ruta requiere una solución que se debe gestionar a priori. En el caso de viajes al extranjero, la bici puede ir en la bodega del avión. Hay que pagar una tarifa extra y protegerla como indique la compañía aérea. Si tenemos la suerte de que se puede acceder por transporte marítimo, las bicis viajan en el garaje del barco como un vehículo más, y gratis (en casi todas las navieras).

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Camping en Landsberg am Lech, Alemania.

El equipaje: tu casa en dos alforjas

¿Cómo solucionamos las pernoctas y la intendencia? De esta decisión dependerá la composición del equipaje. Primero hay que ver qué posibilidades ofrece la ruta en cuanto a alojamiento y avituallamiento. En función de eso, podemos elegir y aplicar el método que más nos guste. ¿Queremos ir en plan autosuficiente? Dormir en tienda de campaña o vivac donde nos parezca conveniente y cocinar la comida en el hornillo es la versión que da más libertad. En contrapartida, aumenta el peso y el volumen de lo que necesitamos transportar. Si priorizamos ir más ligeros de equipaje, habrá que asegurarse de que encontraremos alojamiento al final de cada etapa. En cualquier caso, no hay un planteamiento más válido que otro, ni más auténtico ni más normativo. Los límites los ponen los servicios que la ruta ofrece, nuestro presupuesto y nuestras preferencias.

¿Y si no tengo alforjas? No pasa nada, al principio. En mi primer viaje usé una bolsa de deporte sujeta al portabultos con un pulpo. Como no era impermeable, cuando llovía la metía en una bolsa de basura. En fin, muy poco glamoroso, pero funcionó.

El pelotón: cuantos más mejor… o no

Aquí no hay más norma que resolver la ecuación entre lo que un@ quiere y lo que los demás pueden y quieren. En solitario o con compañía, ambas fórmulas tienen ventajas e inconvenientes, así que no voy a abogar por ninguna. Sólo quiero decir, y me dirijo sobre todo a las mujeres, que no os quedéis sin probarlo por no encontrar con quién. ¡No os cortéis las alas! Contrariamente a lo que los medios difunden, en el mundo hay más personas buenas que malas. Sin perder de vista la prudencia, creo que hay que deshacerse del miedo, que suele habitar en la imaginación.

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Frontera entre Alemania y Austria.

Más información e inspiración

No se me ocurre una fuente con mejor contenido cicloviajero que la web de Rodadas. Especialmente su foro, todo un referente desde hace más de 10 años, en el que tengo el placer de participar: aquí mi perfil. Otro buen punto de partida es Con Alforjas.

Más allá de los caminos que circundan tu lugar de residencia existe una red cada vez más extensa de rutas señalizadas y (muchas de ellas) segregadas del tráfico. Echa un vistazo:

  • Las Vías Verdes: lo mejor para empezar a probar la magia de viajar en bici, y sobre todo si es con niños. Sin desnivel, sin tráfico y con muchos atractivos: puentes, túneles, estaciones abandonadas…
  • Los diferentes Caminos de Santiago: todos tienen la versión en bici y la ventaja para los ciclistas de poder acceder a los albergues de peregrinos.
  • La red de rutas Eurovelo: la iniciativa europea de unir los cuatro puntos cardinales del continente en un vasto entramado de itinerarios señalizados.
  • Las clásicas rutas europeas: el Canal del Midi (y muchos más canales), los Castillos del Loira, el Danubio, la Vía Claudia Augusta
  • Y para l@s más osad@s: la Carretera Austral de Chile, la Ruta de la Seda… ¿la vuelta al mundo? ¡Que cada un@ ponga sus límites!
Suni Belliure, viajar en bicicleta, cicloturismo
El río Isarco entre Bolzano y Bressanone, Italia.

Bien, hasta aquí estas nociones básicas para iniciarse en una modalidad más de disfrute del aire libre. Cualquier aportación o pregunta que tengáis será bienvenida y enriquecedora para tod@s. 

¡¡Buen viento de cola!!

10 comentarios en «Viajar a golpe de pedal, la libertad del cicloturismo»

  1. Muy buena manera de introducirse a la bici y el cicloturismo! Siempre pensamos que hay que tener el material de último modelo para viajar (o es una buena excusa para no hacerlo) y en realidad sólo se necesitan dos ruedas bien hinchadas y ganas de pedalear. Enhorabuena por el post y gracias por todos los consejos!

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    • Pues sí, Març: si hay ganas, pocas excusas valen. Como bien dices, a veces infravaloramos lo que ya tenemos por no ser lo último que salió al mercado… y perdemos oportunidades de experimentar y disfrutar.
      ¡Gracias por comentar!

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  2. Que bien que transmites tu gusto y placer por la bici, así como por el viajar sencillo, con tus reglas y para el disfrute de una misma en consonancia con el entorno. ¡Muy necesaria la invitación a aprovechar y arreglar aquello que ya tenemos!

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    • Así es, Berta, se puede empezar con lo que tenemos a mano. La verdad es que apreciar lo que vemos, oímos y sentimos desde un medio de transporte tan sencillo como la bici, y con la casa a cuestas, es de las mejores vivencias de viaje y de libertad que he experimentado.
      ¡Gracias por tu comentario!

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  3. Un reportaje estupendo y muy bien argumentado. Da gusto ver como vives tus aventuras y lo bien que las cuentas. Contagias esas ganas de lanzarse, incluso a las que como yo, no somo muy viajeras
    Enhorabuena y. ¡¡buen viaje!!!

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  4. Hola Suni, qué bien lo cuentas! Da ganas de subirse a la bici y tirar millas. A mí me encantaría hacer el Canal du Midi. Quisiera saber si una persona no entrenada como yo, puede embarcarse en un viaje en bici. Supongo que lo ideal es empezar con algo corto y sin grandes desniveles. ¿Qué me recomiendas?

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    • ¡Me alegro de que te guste, Helena! El Canal du Midi es una ruta que ofrece diferentes atractivos: los paisajes, la historia, la gastronomía… apto para todos los públicos y niveles de entrenamiento. Si no estás muy en forma, lo mejor es empezar con jornadas de pocos kilómetros, con suficiente margen para parar a hacer fotos, tomar algo, contemplar, descansar y dejar que el cuerpo se adapte a la bici y al movimiento. Para iniciarse y coger confianza, un escenario ideal es nuestra red de Vías Verdes sin tráfico y sin apenas desnivel. Espero que tengas ocasión de probar, ¡seguro que disfrutas!

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  5. Que importante es que haya mujeres que trasmitan tanta ilusión por este deporte.Que interesante todo,cuanta información práctica y útil.Muy buenas las ilustraciones fotográficas. Ojalá me anime a coger mi vieja “orbea”…para empezar a roda después tantos años sin hacerlo…..gracias por hacerme pensar en ella…

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    • Sí, la bici es otro medio de fomentar nuestra independencia y fortaleza, así que, ¡ánimo, Patricia! Dale un repaso a tu Orbea y empieza a explorar caminos y carreteras. Todo se ve diferente desde una bici, por muy conocido que sea. Se aprecian mejor los olores, las flores de la cuneta, el cambio de las estaciones… los detalles cobran otra intensidad.
      ¡Gracias por tu comentario!

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